
Hemos hablado hace poco de los sueños lúcidos y sus posibles consecuencias. Pero todo esto se basa en un principio básico: Poder reconocer que estamos durmiendo.
Para utilizar el Test de Realidad es necesario estar algo concientes, pero hay situaciones que se pueden dar, y que nos demuestran que estamos soñando. Generalmente, están ligadas a la sensibilidad de nuestro cuerpo y de lo que nos rodea.
Durante los sueños, el tiempo es realtivo. Muchas veces está ligado a la acción que estemos realizando. Si lo que hacemos es algo propio de la noche, es común que el cielo cambie repentinamente y se convierta del día a la noche.
El entorno en general es muy extraño, incluyendo lugares que cambian de forma o color repentinamente, a los que no recordamos cómo llegamos, o nos encontramos en espacios en donde usualmente no podríamos llegar. Además, existe una sensación “extraña” en cada lugar, ya que no podemos sentir las rugosidades del lugar, o bien los materiales no son sólidas.
De la misma manera, hacemos cosas que no podrían hacerse en el mundo real, o vemos a personas haciéndolo (usualmente volar, o aparecer y desaparecer).
Sin embargo lo más difícil es aprender a reconocer la diferencia, ya que no solemos prestar la atención a estas diferencias, y este estudio psicológico lo demuestra.
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Hace poco comentamos qué son y cómo funcionan los sueños lúcidos. Se trata de soñar sabiéndolo y, con práctica, tomar el control del sueño. Sin embargo, hasta encontrar la manera de inducir este fenómeno correctamente, pueden ocurrir algunas situaciones un poco extrañas.
En primer lugar tenemos un fenómeno llamado Parálisis del Sueño. Se trata de un mecanismo de defensa del cuerpo para que no realicemos los mismos movimientos que en el sueño. Durante el REM el cuerpo se relaja y pierde la capacidad de movimiento (a excepción de los ojos que se mueven velozmente).
Si además estamos intentando entrar en un sueño lúcido y ocurre algo en el ambiente (especialmete un sonido) puede afectar seriamente los que estamos experimentando. El factor externo nos pone alertas y nos damos cuenta que estamos dormidos, pero nuestro cuerpo no responde. La sensación es angustiante y de encierro, por lo que es algo potencial y psicológicamente peligroso para quienes sufren claustrofobia.
Otro fenómeno posible es el “falso despertar”. Es obviamente cuando uno cree haber despertado, pero en realidad soñó que despertó. Entonces asimilamos el sueño como una realidad y terminamos confundiendo la realidad y la fantasía. Por ello es recomendable realizar algunas prácticas para saber si estamos dormidos, a través del llamado Test de Realidad.
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