Las pesadillas y los terrores nocturnos pueden englobarse dentro de los trastornos del sueño y concretamente en el grupo de las Parasomnias. Se denominan parasomnias a aquellos trastornos del descanso caracterizados por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus fases específicas o a los momentos de transición sueño-vigilia.
Es cosa sabida que a las noches de verano en Córdoba las arropa una gran manta de calor y bochorno que hace difícil la tarea de conciliar el sueño. Y más cuando, en madrugadas como la de ayer, se alcanzan los 27 grados de mínima, superando en tres el llamado umbral del sueño, lo que la convierte en la noche más calurosa del verano y de los últimos cinco años según fuentes de la Agencia Estatal de Meteorología
En el descanso, las conocidas pesadillas, son sueños perturbadores que hacen que la persona que los padece, al despertar, se sienta ansioso y asustado. Las pesadillas pueden ser respuestas a situaciones y traumas de la vida real. Investigaciones han demostrado que la mayoría de la gente que tiene pesadillas regulares ha tenido una historia familiar con problemas psiquiátricos, experiencias con drogas, personas que han contemplado el suicidio, y/o han pasado relaciones tormentosas. Entonces, las pesadillas son un indicio de temores que deben ser reconocidos y confrontados. Es una manera en que nuestro subconsciente da un aviso.