
El Reloj Bomba: ¡Podría ser el despertador de Jack Bauer! Cada vez que suene habrá creado una clave aleatoria (que al juzgar por los tres cables sólo puede tener 9 combinaciones, lo cual es ideal) que habrá que descifrar para poder callarlo.
Reloj Sargento: No suena. Manda. Este despertador gritará órdenes militares hasta que lo apaguemos.
Nobby: Es un curiosísimo reloj sin botones. Hay que hablarle para programar la alarma y la hora y para apagarlo, nada más satisfactorio al despertar: hay que extrangularlo.
Alarma Puzzle: Este despertador tiene una tapa en su parte superior, la cual “estalla” cada vez que suena. De esta manera, las piezas quedan esparcidas por la habitación, y hasta no recojer hasta la última y ponerla en su lugar, no va a callarse (no recomendado para personas con habitaciones desordenadas).
La Esfera: La idea es genial. Se trata de una bola luminosa que es apagada con el tacto. Pero aquí el truco: cada vez que la apagamos se elevará un poco más y sonará otra vez, y así sucesivamente. De esta manera, tendremos que pararnos encima de la cama para apagarla si no la desprogramamos con la debida paciencia y estando debidamente desiertos.
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Pues sí, uno navegando por la red puede encontrarse de todo, hasta las cosas menos esperadas. Y hoy le toco el turno a los despertadores. Hay quienes los odian por obligarlos a despertarse, quienes los aman porque son su única manera de despertarse a tiempo, quienes se quejan de que no los despiertan, pero seguro no habrán quienes no piensen que estos inventos son originales. He aquí tres de los más innovadores despertadores.
No hay nada mejor para despertarse rápido que los llamativos despertadores móviles. Tenemos el Flying Alarm Clock, que cuando llega el momento, empieza a sobrevolar tu cuarto emitiendo un desagradable ruido de zumbido de mosquito. Para apagarlo tienes que cogerlo al vuelo y devolverlo a su base.
Sin duda estos despertadores son infalibles para combatir la pereza de despertarse de todas las mañanas
Despertador granada:

Este sí que es bueno, especialmente útil cuando compartimos la habitación con otras personas, ya que una vez “lanzada” cuando suele solo podrá apagarlo el que tenga la anilla, un excelente invento para que tus compañeros no puedan apagar el despertador.
En síntesis son originalidades dirigidas a combatir la pereza, y obligarnos a despertarnos a cualquier coste, y si no te despiertas con esto… pues no se qué pensar.
Vía http://www.nopuedocreer.com
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