Colchón Expert

 
 
 
 

CONSEJOS PARA COMPRAR UN COLCHÓN

Diciembre 17th, 2008

Estamos en la cama una gran parte de nuestra vida. Es por eso que resulta tan importante tener un colchón adecuado, que resulte cómodo y saludable para la espalda, cuello y hombros. A la hora de comprar, no dude en probar todas las opciones, consultar en todo al vendedor, e invertir lo más que pueda en un buen producto.

A la hora de elegir, es importante tener en cuenta la elasticidad puntual del colchón: la base debe ceder sin excesos bajo las partes con más peso del cuerpo (hombros y pelvis), ofreciendo a la vez un soporte firme para las zonas menos pesadas.

Un colchón nuevo sobre un somier viejo se estropea antes, lo más recomendable es renovar el equipo de descanso al completo. Adquiera un colchón firme y recto (ni blando ni duro), suficientemente mullido como para que se adapte a las curvas de su columna. Un buen colchón es el que presta apoyo a toda la columna cuando se está acostado boca arriba.

Los colchones de látex, más caros y duraderos, contienen millones de pequeños agujeros que permiten que el cuerpo transpire. Se adaptan a los movimientos que se hacen al dormir sin perder la firmeza necesaria para un buen descanso. Además, son hipoalergénicos y resistentes tanto al polvo como a la suciedad. Resultan la mejor elección para personas que sudan mucho o que están enfermas y deben pasar largo tiempo en la cama. Son más duraderos que los colchones de muelles (los de látex duran hasta 15-18 años).

Los colchones de muelles ofrecen distintos grados de firmeza según el refuerzo de los muelles. Ofrecen un adecuado aislamiento térmico y su elasticidad es muy buena, ya que cada muelle se encuentra en una bolsa independiente. Son los más vendidos. Duran 10-12 años.

El grosor ideal del colchón es de 15 centímetros como mínimo; el largo, 10 centímetros más que la altura de quien dormirá en él y la anchura mínima recomendada, 80 centímetros para una cama individual y 135 centímetros para una doble.

Es conveniente cambiar el colchón cada 10 años, ya que pasado este tiempo no se puede garantizar que continúe en buen estado. No obstante, puede usarse más años si se mantiene en buen estado. Se debe dar la vuelta al colchón cada tres meses (girarlo arriba y abajo, y de la cabeza a los pies) independientemente cual sea el modelo, evitando así que el colchón se deforme en cualquiera de sus lados.

Compare los años de garantía que ofrece cada fabricante de colchones. Tenga en cuenta que se trata de un gasto importante y de un artículo que debe durar al menos una década.


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Tienda de colchones

COMO LIMPIAR EL COLCHÓN

Diciembre 5th, 2008

En primer lugar es importante tener en cuenta que es necesario ventilar el colchón lo más seguido posible, dejándolo tres o cuatros horas recibiendo viento y sol completamente despegado. Esto permitirá que el grueso de la suecidad y los malos olores se vaya con el viento y el calor del sol. Ya lo sabemos, arrastrar un colchón desde la habitación hasta el patio no es ni lo más fácil ni lo más agradable, pero es importante que se haga todas las veces posibles.

Cuando una mancha llega para quedarse no hay que desesperar. Es necesario conseguir detergente de lavandería en seco, un poco de agua, y un mezclador de mano. Po una media taza de detergente en un tazón y agrega lentamente agua tibia, una cucharadita a la vez. Mezcla la combinación a medida que añades el agua. Acabarás con una sustancia espumosa y húmeda, pero no mojada; y esto es lo importante ya que no estarás mojando el colchón, aunque sí limpiándolo.

Luego utiliza una esponja o un cepillo suave para trabajar suavemente la espuma que conseguiste fabricar. Si la mancha no se retira simplemente repite el proceso utilizando un nuevo copo de espuma. Si notas que el colchón a comenzado a humedecerse sácalo a airearse.

Cuando todo esto falla, la alternativa es adquirir productos especiales para limpieza de colchones. Son más difíciles de utilizar y pueden ser un poco peligrosos ya que no deben estar cerca de los niños y pueden ser inflamables (de hecho hay varios que vienen en aerosol), pero son muy efectivos si la mancha no ha estado alojada allí durante demasiado tiempo.


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CUIDADO CUANDO PRUEBAS UN COLCHÓN DE AGUA

Noviembre 19th, 2008

¿Cada vez que pruebas un colchón te arrojas sobre él como si fuera una nube de algodón? Pues parece ser que los dueños de alguna tienda no estaban contentos con esta costumbre de los clientes, y les tendieron una pequeña trampa en la cama de agua.
El vídeo no está precisamente en español, pero no es necesario para disfrutarlo.


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EL NÚCLEO DEL COLCHÓN

Octubre 27th, 2008

Muchas veces escuchamos hablar del “núcleo” de un colchón como si se tratara de un centro gravitacional o un epicentro compuesto por un reactor nuclear que mantiene todo en funcionamiento. Bien, hay de cierto y hay de falso en todo esto.

Es el centro del colchón, y es su componente principal; pero no es para tanto. El término núcleo puede remontarnos a disciplinas más complejas relacionadas con la física, química, o incluso la geología, pero en un la ciencia del dormir es más sencillo, aunque se aplique a la misma lógica.

El núcleo del colchón es el componente interno que está oculto bajo las diversas capas de telas, gomas, sintéticos, o lo que vuestro colchón tenga. Es decir que cuando hablamos de un colchón de látex, es porque todo su interior es de látex.

Se le llama núcleo, porque escapa al resto de la conformación del colchón. Esto significa que si por fuera es de algodón, puede tener un núcleo viscoelástico o de muelles, pero es lógico que no está todo relleno de algodón.

La confusión puede darse por la seriedad con que se tema al “núcleo del colchón”, y es que es el componente principal de nuestra comodidad para dormir. El resto puede ajustar o corregir algunas cosas, darle más o menos suavidad a la textura, pero nuestras espaldas, nuestro cuello, y nuestro buen dormir, están ligadas a la tecnología que tenga el núcleo. Es decir, al sistema de sostén que se utilice para colocar a tu cuerpo en suspensión.


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HISTORIA DEL COLCHÓN

Octubre 23rd, 2008

Ya hemos hablado de la historia de las camas y algunas almohadas pero, ¿qué hay de los colchones? ¿Cómo dormían los hombres en la antigüedad? ¿Cómo se llegó a los sofisticados sistemas que conocemos hoy día?.

Todo comenzó de la manera más incómoda posible. Durmiendo en el suelo. Sin embargo con los primeros signos de civilización el hombre desarrolló una manera mucho más confortable para el sueño haciendo pequeñas montañas de tierra en las que podía acumular el calor y generar cierto tipo de mullido debido a la tierra que estaba floja y se apelmazaba al apoyar el cuerpo.

Los egipcios ya desarrollaron un sistema más complejo para sus siestas y apilaban algunas hojas de palmas en las esquinas de sus casas. Los faraones dormían en muebles más comlejos con roble y oro, pero no mucho más cómodos.

En Europa la gente dormía sobre pilones de pastizales u hojas de distinto tipo. Más tarde, se crearon los primeros colchones, que constaban en lo mismo, pero dentro de una funda. El relleno era usualmente de pajas, lana, u hojas, pero la cantidad de enfermedades que podía albergar un sólo colchón eran demasiadas, y debían limpiar, vaciar, y ventilar los “colchones” lo más seguido posible.

Los griegos estuvieron mucho más cerca. Creaban colchones con plumas de ganso y oca. Eran más cómodos e higiénicos (aunque de todas formas conservarían muchos piojos de las aves). Los romanos más poderosos habían desarrollado un sistema más complejo pero muy confortable. Eran reposados sobre camas de agua tibia hasta que se dormían, entonces eran llevados a colchones en donde podían reposar el resto de la noche.

A partir del renacimiento las clases más altas buscaron la comodidad mandando a fabricar sus colchones con terciopelo o seda, aunque el relleno seguía siendo de plumas o paja.

En el siglo XVI, un tapicero del Rey de Francia tuvo la maravillosa idea de crear un colchón de aire. Se trataba de una cámara de hule, pero su éxito fue muy relativo, por lo que los colchones se fabricaron principalmente de lana hasta principios del siglo XX.

Existía de hecho un curioso trabajo de “colchonero”. Esta persona viajaba de pueblo en pueblo ofreciendo su labor: Reparar colchones, airearlos, rellenarlos, o acomodar la lana de su interior.

En Inglaterra mientras tanto habían desarrollado el primer colchón de muelles, pero su uso no era popular. Fundamentalmente porque no funcionaba bien, ya que los cilindros que lo componían se vencían hacia los lados sin ofrecer mucha resistencia al peso del cuerpo.

Llegando a la mitad del siglo XIX en Estados Unidos empezaron a desarrollar los primeros colchones de muelles verticales que ya funcionaban mejor, pero su popularidad no se extendió hasta el siglo siguiente, cuando la marca Simmons fabricó su modelo más vendido en 1.925.

En la década del 50 se crean los colchones de espuma de poliuretano. Eran fundas con trozos de este producto que se venían en poco tiempo. Al llegar los 60 el látex invadió todos los productos y llegó incluso al mundo de los colchones, pero no tuvo éxito alguno. El material no había avanzado los suficiente y no era favorable con la transpiración del cuerpo, era ruidoso, y ofrecía demasiada resistencia en algunas zonas del cuerpo y muy poca en otras.

En la década del setenta el colchón llegó a una de sus mesetas con la invención de los sistemas de muelles que actualmente conocemos. Sin embargo, el reciente desarrollo del látex permitió también una segunda oportunidad para este producto, esta vez con una perspectiva diferente.


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