
El Reloj Bomba: ¡Podría ser el despertador de Jack Bauer! Cada vez que suene habrá creado una clave aleatoria (que al juzgar por los tres cables sólo puede tener 9 combinaciones, lo cual es ideal) que habrá que descifrar para poder callarlo.
Reloj Sargento: No suena. Manda. Este despertador gritará órdenes militares hasta que lo apaguemos.
Nobby: Es un curiosísimo reloj sin botones. Hay que hablarle para programar la alarma y la hora y para apagarlo, nada más satisfactorio al despertar: hay que extrangularlo.
Alarma Puzzle: Este despertador tiene una tapa en su parte superior, la cual “estalla” cada vez que suena. De esta manera, las piezas quedan esparcidas por la habitación, y hasta no recojer hasta la última y ponerla en su lugar, no va a callarse (no recomendado para personas con habitaciones desordenadas).
La Esfera: La idea es genial. Se trata de una bola luminosa que es apagada con el tacto. Pero aquí el truco: cada vez que la apagamos se elevará un poco más y sonará otra vez, y así sucesivamente. De esta manera, tendremos que pararnos encima de la cama para apagarla si no la desprogramamos con la debida paciencia y estando debidamente desiertos.
