Octubre 3rd, 2008
Cada quién duerme en la posición que más cómoda le resulta. En algunos casos tiene que ver con un malestar en particular o con una dolencia, pero por lo general, las personas duermen siempre en la misma posición. Según psicólogos y especialistas, esto responde a la personalidad, de manera que consiguieron crear algunos puntos determinantes, en donde observar la posición del durmiente nos permite saber qué tipo de persona es:
Envoltorio: Aquellos que se envuelven en las sábanas y frazadas están buscando protegerse. Son sensibles y tímidos, con mucho miedo a las confrontaciones fuertes.
Estrella de Mar: Duermen con la espalda sobre el colchón, con todos los miembros estirados. Suelen ser buenos amigos, excelentes escuchas, humildes, y siempre bien dispuestos para ayudar.
Caída Libre: El pecho sobre el colchón, las piernas extendidas, y ambas manos sobre la almohada. Según las investigaciones, son personas poco honestas y generalmente descaradas. Suelen cargar con el problema de no poder asumir las críticas.
Soldado: Duermen como un soldadito de plomo, rectos, boca arriba, y con ambos brazos a los costados del cuerpo. Se trata de personas tranquilas y reservadas, que prefieren mantenerse afuera de conflictos públicos o cualquier tipo de confrontación que no se relaciones directamente con ellos.
De Tronco: De costado, y con las piernas estiradas. Esta posición es propia de personas amigables, algo despreocupadas y, sobre todo, ingenuas. Generalmente son gustosos de estar entre la gente, sean conocidos o desconocidos.
Fetal: Es la posición del bebé, de costado y encorvado. Es una postura adoptada por aquellas personas que parecen duras y firmes, pero que en realidad por dentro son más bien sensibles. La posición fetal dennota una necesidad de protección que está ausente.
Semi Fetal: Como la posición anterior, pero con las manos protegiendo el viente. Es la manifestación de una personalidad completamente desarrollada, madura, y firme. Son personas decididas y convincentes. Si mantiene ambas piernas una encima de la otra está conforme con su situación cotidiana. Si por el contrario estira una de las piernas hay algún conflicto interno que lo está perturbando.
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Septiembre 29th, 2008
La almohada es un elemento muy personal que debe ser elegido con cuidado, debido a dos propiedades fundamentales con las cuales cumple. En primer lugar, es el principal absorbente de nuestra transpiración por las noches, ya que los pelos y el cuero cabelludo están sobre ella. En segundo lugar, el tamaño de la almohada influye mucho a la hora de adoptar una posición para dormir.
Hay que prestar mucha atención a los materiales que componen la almohada, y averiguar por su capacidad de absorción de la transpiración, tanto del relleno como de la funda, que de no ser adecuada podría mojarse y provocarnos frío más tarde.
El relleno debe tener además la consistencia adecuada, ya que no queremos dormir sobre un cajón de madera (como se hacía antiguamente) pero tampoco queremos hundirnos en plumas que después de una hora tendrán el grosor aproximado de un papel. La firmeza de la almohada debe ser intermedia para resultar cómoda, pero no vencerse.
La altura de nuestra almohada, por su parte, depende de la posición en la que durmamos. Tenemos que considerar siempre que la columna debe permanecer en la misma postura que si estuviéramos parados. De lo contrario, podríamos tener no sólo contracturas, sino hipertiroidismo. Si dormimos boca arriba, tenemos que considerar una almohada baja de unos pocos centímetros. De lo contrario, si dormimos de costado, la almohada debe tener la misma dimensión de un hombro, para garantizar que el cuello seguirá en su posición natural.
Si usualmente cambiamos de postura durante la noche, es aconsejable utilizar dos almohadas finas, de manera que podamos intercambiar las posiciones y la altura de las almohadas.
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Septiembre 25th, 2008
Cuando tenemos que comprar una cuna por primera vez nos encontramos con muchos detalles que podemos no haber tenido en cuenta antes. Especialmente hay cuestiones de seguridad que es muy importante que consideremos antes de comprar una cuna.
Las ruedas son cómodas y, prácticamente, una necesidad primaria. Sin embargo, hay que considerar que la cuna debe ser estable a pesar de ellas, y es indispensable que las cuatro ruedas cuenten con frenos independientes.
Los laterales deben ser altos (puede tener un lado revatible que es una función muy útil para poder tender la cuna correctamente) con 60 centímetros o más, y la distancia entre barrotes no puede ser mayor a los diez centímetros. De esta manera evitaremos cualquier escape o caída del bebé.
Las pinturas utilizadas tienen que ser no tóxicas, ya que el niño va a tener a apoyar su boca sobre los barrales para saber qué gusto tiene, o incluso por aburrimiento. Al crecer sacará los brazos entre los barrotes y se apoyará en los laterales y baranda. Por ello es importante que el lado interno no tenga bordes filosos (cuando más redondeada sea la cuna mejor) y que los tornillos estén recubiertos para quedar fuera del alcance de las manos del bebé.
El colchón debe tener dimensiones exactamente iguales a las de la cuna. De lo contrario, el bebé podría meter sus manos y piernas por debajo, quedando atrapado por el colchón. Las sábanas y acolchados no deben tener flecos que podrían ser ingeridos por el bebé causando ahogos.
El colchón utilizado debe ser duro, ya que esto va a permitir al bebé hacer fuerza para levantarse, y evita que se hunda. Si así fuera, las sábanas podrían taparle la cara.
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Septiembre 21st, 2008
Se trata de un mito eterno del cual ya hemos hablado aquí. Aunque se diga que los mejores colchones son aquellos que son duros, la espalda no opinará lo mismo después de un tiempo. Sin embargo, la costumbre persiste casi eternamente.
En un estudio realizado sobre 313 personas con casos de lumagia crónica, se determinó que 3o 4 de cada diez personas dejaron de requerir medicamentos para el dolor en sus espaldas en un periodo de tan solo tres meses, sólo porque estaban usando un colchón con dureza intermedia.
El grupo estaba divido en dos, uno con colchones duros, y otro con colchones intermedios. En el primer grupo, no hubo mejorías.
Sin embargo, el 75% de los traumatólogos españoles siguen aconsejando los colchones duros siguiendo el mito. En Estados Unidos esta cifra asciende al 95%.
La idea de la utilización de colchones duros surge de las primeras publicidades en donde se hablaba de colchones cada vez más duros. Algo que era bueno, ya que en realidad no habían alcanzado un nivel intermedio de dureza. Sin embargo, la búsqueda de un colchón cada vez más duro continuó y se siguió fomentando su utilización hasta nuestros días.
Fuente.
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Septiembre 17th, 2008
La Asociación Española de la Cama (ASOCAMA) cuenta en su sitio web con una serie de útiles consejos para conseguir que el colchón dura más. De hecho, ellos recomiendan cambiarlo una vez cada diez años. Agregaremos incluso una serie de datos a esta interesante lista.
- Utilizar funda. Es importante colocarle una funda de calidad que lo proteja de humedad, manchas, y rayones. La sábana no puede cubrirlo de la misma manera que una funda lo haría.
- Limpiar con la cantidad justa de agua. El limpiado en seco puede arruinar la tela del colchón, y el exceso de agua lo humedecería por dentro. Además en caso de tener un colchón con algún sistema eléctrico incluido, es sumamente importante tener cuidado con la utilización del agua sobre estos sistemas.
- No deben sobrecargarse los canapés. El soporte del colchón alcanza el kilográmo por decímetro cuadrado, las sobrecargas estirarán y arruinarán la superficie e incluso el núcleo del colchón dejándolo inservible.
- Airearlo al desembalar. El colchón estuvo encerrado en una bolsa en la cual no puede respirar. Es importante darle un respiro y un cambio de aire para evitar la humedad y el almacenamiento de bacterias. De la misma manera, hay que dar un respiro a todo el equipo de dormir cada mañana.
- No colocar objetos pesados o punzantes encima. Las razones son obvias: cortar o debilitar al colchón. Sin embargo, en caso de un objeto pesado de poca envergadura, es preferible colocarlo hacia el centro, en donde el núcleo puede soportarlo un poco mejor, que en los bordes. De todas formas es recomendable utilizar el suelo para los objetos pesados.
- No colocarlo sobre un soporte menor. Utilizar un colchón sobre una cama que ocupe 60% o menos de su superficie es arruinarlo inmediatamente. Es importante conocer la medida de la cama cada vez que se adquiera un nuevo colchón. Otro detalle, es no usar nunca un colchón nuevo sobre un somier de malla metálica.
- Comprobar el voltaje de la cama. Si cuentas con un sistema de motores para mover la cama, calentarla, etc, comprueba antes de conectarla que el voltaje necesario coincide con el de tu hogar. Esta diferencia de voltaje podría producir un mal funcionamiento, o incluso un accidente.
- Cuidado con los bordes levantados de la cama. No hay que sentarse o apoyar grandes pesos sobre los bordes levantados o en movimiento de una cama articulada. El soporte podría vencerse o trabarse el sistema.
- Mantén el sistema alejado de los niños. También de los animales. Las camas articuladas pueden ser tentadoras para divertirse, pero sin la asistencia de un adulto podría ocurrir un serio accidente.
- No doblar el colchón. A menos que se un colchón expresamente plegable, no dobles nunca el colchón, y en especial si es de muelles. Esto desarmará el sistema y algunos muelles se encastrarán con otros arruinando el soporte. Los colchones deben ser transportados siempre sin doblar.
- Prohibidos los saltos. Para eso existen las camas elásticas. Los saltos de los niños sobre el colchón aflojan la estructura interior del colchón y la cama. Incluso pararse sobre el colchón lo altera cambiando su correcto funcionamiento.
- El colchón debe ser volteado 4 veces al año (una vez cada estación) de manera que la ventilación permita eliminar la humedad y los malos olores generados.
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