En promedio, un coreano tiene 15 centímetros de distancia entre el hombro y el cuello, y 11 centímetros entre la espalda y el cuello, algo que las consultoras y médicos modernos supieron recientemente, pero que ya estaba plasmado en los Toechim. Unas almohadas de madera de 15 x 11 centímetros que usaban hace miles de años.
La técnica se mejoró cambiando algunos materiales. Se usaba bambú en verano, permitiendo que el aire corra y aprovechando la humedad del material. También se desarrolló una almohada más mullida con tallos de arroz, llamada Golchim.
Sin embargo el Toechim era muy aprecido y fue usado hasta comienzos de la era moderna por distintos miembros de la sociedad, e incluso hoy se usa en ocasiones ya que se le atribuyen características de tratamiento quiropráctico natural para el cuello y los hombros.
En los hogares de la elite se incluía una superficie trabajada con piel de conejo o de oveja. Pero este invento no se detenía en la comodidad para dormir. Además solía incluirse en su interior un pequeño cajón en el cual las mujeres solían guardar sus cepillos para el pelo, y posteriormente los primeros escritos.
De hecho, existe un libro conocido como El Libro de la Almohada (Makura No Soshi) que se basa en escritos encontrados en almohadas de mujeres (esta vez en Japón), utilizando un lenguaje que les estaba prohibido en ese momento (996 después de Cristo).

