Muchas veces escuchamos hablar del “núcleo” de un colchón como si se tratara de un centro gravitacional o un epicentro compuesto por un reactor nuclear que mantiene todo en funcionamiento. Bien, hay de cierto y hay de falso en todo esto.
Es el centro del colchón, y es su componente principal; pero no es para tanto. El término núcleo puede remontarnos a disciplinas más complejas relacionadas con la física, química, o incluso la geología, pero en un la ciencia del dormir es más sencillo, aunque se aplique a la misma lógica.
El núcleo del colchón es el componente interno que está oculto bajo las diversas capas de telas, gomas, sintéticos, o lo que vuestro colchón tenga. Es decir que cuando hablamos de un colchón de látex, es porque todo su interior es de látex.
Se le llama núcleo, porque escapa al resto de la conformación del colchón. Esto significa que si por fuera es de algodón, puede tener un núcleo viscoelástico o de muelles, pero es lógico que no está todo relleno de algodón.
La confusión puede darse por la seriedad con que se tema al “núcleo del colchón”, y es que es el componente principal de nuestra comodidad para dormir. El resto puede ajustar o corregir algunas cosas, darle más o menos suavidad a la textura, pero nuestras espaldas, nuestro cuello, y nuestro buen dormir, están ligadas a la tecnología que tenga el núcleo. Es decir, al sistema de sostén que se utilice para colocar a tu cuerpo en suspensión.
