Hemos hablado hace poco de los sueños lúcidos y sus posibles consecuencias. Pero todo esto se basa en un principio básico: Poder reconocer que estamos durmiendo.
Para utilizar el Test de Realidad es necesario estar algo concientes, pero hay situaciones que se pueden dar, y que nos demuestran que estamos soñando. Generalmente, están ligadas a la sensibilidad de nuestro cuerpo y de lo que nos rodea.
Durante los sueños, el tiempo es realtivo. Muchas veces está ligado a la acción que estemos realizando. Si lo que hacemos es algo propio de la noche, es común que el cielo cambie repentinamente y se convierta del día a la noche.
El entorno en general es muy extraño, incluyendo lugares que cambian de forma o color repentinamente, a los que no recordamos cómo llegamos, o nos encontramos en espacios en donde usualmente no podríamos llegar. Además, existe una sensación “extraña” en cada lugar, ya que no podemos sentir las rugosidades del lugar, o bien los materiales no son sólidas.
De la misma manera, hacemos cosas que no podrían hacerse en el mundo real, o vemos a personas haciéndolo (usualmente volar, o aparecer y desaparecer).
Sin embargo lo más difícil es aprender a reconocer la diferencia, ya que no solemos prestar la atención a estas diferencias, y este estudio psicológico lo demuestra.

