El colchón viscoelástico cuenta con una propiedad que garantiza su comodidad pero que a algunas personas puede traerle problemas.
La acogida anatómica que otorga este colchón es óptima. Esto quiere decir que la forma del mismo se adapta al cuerpo, su peso y su postura, de manera que él se amolda a nosotros y no viceversa.
Sin embargo, esto presenta un problema fundamental. El colchón tarda unos días en brindar la comodidad que lo caracteriza, dándonos algunos días de incomodidad.
Una vez que la adaptación ocurre, la sensación que el colchón otorga es perjudicial para personas con vértigo. La ingravidez que genera puede generar en el cerebro la sensación de que el colchón desapareció, creando la idea mental de una posible caída libre. Por esto el colchón viscoelástico no es recomendable para personas con vértigo.

